Servicio de Aparato Digestivo Hospital Universitario de Canarias
Servicio de Aparato Digestivo         Hospital Universitario de Canarias

Unidad de

Endoscopia Digestiva

 

Hospital Universitario

de Canarias

© José Luis Baute Dorta. Enfermero.

 

© Servicio de Aparato Digestivo.

 

                   -  2017  -

Endoscopia digestiva baja

    Consiste en la exploración visual de la mucosa de recto y del intestino grueso mediante la introducción, a través del ano, de un endoscopio (instrumento flexible).

 

    El endoscopio transmite la imagen a un sistema de monitor semejante a una pantalla de TV. Permite, además, tomar muestras de lesiones, extirpar pólipos o aplicar determinadas terapias (dilatación de zonas cerradas, inyectar sustancias en lesiones sangrantes).

 

    Existen dos tipos de pruebas:

 

    1) COLONOSCOPIA: consiste en la exploración de la totalidad del colon y su duración es muy variable, entre 20 y 45 minutos.

 

    2) RECTOSIGMOIDOSCOPIA: consiste en la exploración del último tramo del intestino (recto, sigma y colon descendente) y su duración aproximada es de 10 minutos.

 

    Durante estos procedimientos se puede sentir molestias o dolor pasajero por la necesidad de introducción de aire en el intestino y estiramiento de las asas del intestino. Durante la colonoscopia estas molestias pueden ser más intensas y prolongadas.

 

    Para la colonoscopia se la administrará por la vena una medicación para evitar el dolor (analgésico) y un tranquilizante (sedante). Para ello, se mantendrá un suero en la vena y se controlará el pulso y el nivel de oxigenación de la sangre mediante un aparato denominado pulsioxímetro.

 

    En algunas circunstancias, dependiendo del tipo de lesión observada, es posible que sea preciso aplicarle un tratamiento durante la exploración. Los procedimientos más habituales son:


     1) Polipectomía: consiste en quitar pólipos (lesiones a modo de verrugas) mediante corriente eléctrica. No produce dolor o molestia alguna.


     2) Dilatación: consiste en abrir zonas cerradas del intestino mediante un balón de plástico duro que se llena de agua.

 

        3) Esclerosis o termocoagulación: ambas técnicas se utilizan para el tratamiento de lesiones sangrantes. La primera consiste en la inyección de la lesión con sustancias esclerosantes. La segunda se basa en la aplicación de calor sobre la lesión sangrante mediante una sonda.


     Complicaciones. Son muy poco frecuentes. Puede ocurrir hemorragia en menos del 1% de los casos, y la mayoría de las veces se resuelve durante la endoscopia. La perforación intestinal es posible cuando se realiza dilatación de estrecheces (1\100 casos), tras la extirpación de pólipos (1/1000 casos) o al introducir el endoscopio (1/5000 casos).